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domingo, 31 de enero de 2010

Criptógama




-¿Sabías que desde la Prepa te dicen La Criptógama? -pregunto Santana.

- No, ¿qué significa esa palabra? –preguntó Juliana al tiempo que se quitaba los prendedores del pelo y se sacudía la cabeza.

- No lo sé, -dijo Santana mientras se recostaba en la cama y acomodaba las manos en la nuca.

Juliana salió del cuarto a consultar el diccionario.
"CRIPTOGAMO, MA adj. y s. (del gr. kryptos, oculto, y gamos, unión). Bot. Dícese de las plantas que tienen ocultos los órganos reproductores".

Santana comenzó a silbar una tonadita; pero cuando Juliana apareció de nuevo en el cuarto, Santana interrumpió su silbido y por un instante quedó petrificado, Juliana venía completamente desnuda; su piel estaba chinita y dispuesta a vibrar con la menor sugerencia; su ánimo estaba caliente y todo lo demás húmedo.

Brincó sobre Santana, lo besó en los labios y después, mirándole a los ojos le dijo:

- Ahora si, dime todas las porquerías que se te ocurran.


Higinio Della Chi

domingo, 1 de noviembre de 2009

Lástima, no es albur



Se descifró el genoma del pepino
Milenio diario de hoy informa que en Nueva York se reveló que un estudio presentado por un equipo de aproximadamente 100 científicos -dirigidos por Jun Wang-, evidencia que el pepino contiene 350 millones de bases, casi tantas como el arroz que tiene 389 millones, indica el estudio publicado por la revista especializada "Nature Genetics".

jueves, 13 de septiembre de 2007

¿Senos, tetas , bubis o chichis?


Acabo de leer un artículo de Francisco Umbral escrito apenas el 23 de marzo de 2007. Es un artículo más bien ortopédico y banal sobre los senos; es más, tiene así, un título frío y seco: “Senos”. ¡Caracoles! y ¡Utas! combinados; a mi juicio, las chichis o tetas merecen más, mucho más, de plano lo merecen todo. Porque eso sí, si no’más les llamas senos, te quedas corto y entonces te pasa lo que dijo aquel a propósito de las relaciones sexuales: “si le dicen relación sexual, es que no la disfrutan”; y claro está que no la disfrutan porque la palabra correcta para disfrutarlo y sublimarlo es “coger”, lo canónigo y ortodoxo es el verbo coger y todo lo demás son innecesarios eufemismos y circunloquios porque uno no puede decirle a la nena amada o sin amar pero si a punto de convencer, “Willebalda ¿quisieras tener relaciones sexuales conmigo?”; eso es un estacazo en la maceta de la Wille que lo que espera es un escarceo y un cachondeo de altura que culmine desde luego con la cena de Pancho; por ello, es mucho mejor aquello de: “¿tons qué chaparrita, matamos el oso a puñaladas o qué?” o aquella otra frase lacónica pero elocuente que reza: “oye ¿prestas?”; o mejor aún la clásica que, ya sabemos, está tomada del lenguaje de los gatos: “amorcito ¿cogemos un ratón?”. Así pues, por estas mismas razones, a las chichis, tetas y bubis no se les puede llamar senos porque se corre el riesgo de caer en lo básico y salirse de la ortodoxia. La sonoridad, la elegancia, la resonancia, la plasticidad y el erotismo está en palabras como tetas, bubis o chichis. Imagínate un texto como “amor, me dejas ver tus senos”, suena absolutamente matemático, escolar y trigonométrico pero no romántico ni erótico; en cambio, si dices: “ mamacita, tienes unas tetas esplendorosas” o “tus bubis me alocan” o mejor aún “tus chichis diminutas de plano me electrizan” son frases que quizá te lleven a una célebre bofetada pero que la interfecta recordará por el resto de su vida y te las apreciará como si se las hubiera dicho Pedro Infante. Desde luego te dirán cínico, procaz y descarado pero te agradecerán mucho el uso de los vocablos correctos que despiertan la libido y encienden la humedad en el tzitzí.


Higinio Della Chi

miércoles, 22 de agosto de 2007

Al Gore y mi tía Ramona


Nos visitó Al Gore hace unos días y nos vino a decir que el calentamiento de la tierra está grueso y que en serio debemos de asustarnos y hacer algo, porque ese calentamiento es culpa del hombre (o sea que las malvadas hembras aparentemente no tienen nada que ver en el asunto, porque los más calientes son los hombres, ya se sabe). Pero luego me enteré que el gringo Gore ese, se carga una mansión de 20 recámaras y 8 baños, todas con su aire acondicionado y calentador central (cual Debora Kerr, perdón, cual debe de ser); o sea, que él es más culpable que yo de lo que pasa.


Y, ahora que lo recuerdo ¿no que Groenlandia fue hace varios fujillones de años muy cálida? Pues si, pero luego le pasó lo que a mi tía Ramona que se fue enfriando y enfriando y enfriando la muy sonsa y... pos ya no le visitan el centro chicloso... por fría.


Nota: la fotografía corresponde a una parte de mi tía Ramona antes de groenlandianizarse.

Higinio Della Chi